Sus manos, sus historias, sus rituales… Desde chiquita me enseñaron a amar en los detalles.
Esto nace desde ahí,
del deseo de estar, aunque no pueda tocar.
Una forma de decirles, sin dudar:
yo también los cuido,
como me supieron cuidar,
Hay presencias que no saben de tiempo… Y pactos que son más fuertes que la distancia.
Les cuento un secreto:
hablé con las agujas del reloj,
les pedí que el tiempo no nos dé temor.
Que ya no importa la hora, ni el calendario,
porque no están solos ni a diario.
La espera ya no duele como antes,
la felicidad puede ser constante.
Porque yo estoy ahí vibrante.
Hagamos de los remedios un puente sagrado,
una excusa para estar siempre al lado.
Un ritual que no sea pesado,
sino un gesto de amor, cuidado y legado.
Este es mi pequeño homenaje,
Hecho con Amor,
como todo lo que sembraron en mí.